jueves, abril 27, 2006

De acantilados y playas

Pequeños impactos que minan la esperanza. Sucesos que de una forma imprecisa cargan este día de colores grises, de sombras melancólicas. Lejos quedan demasiadas cosas, demasiados recuerdos que causan una indecisión a la hora de valorar nuestro pasado, que lo revisten de fragmentos cambiantes de dichas y tristezas. Recuerdos que, en algunos casos, alimentan la vanidad pero que desalientan en el seguir caminando precisamente por la belleza que guardan. Aquí, sentado frente al mar, viendo estos acantilados que desafían el paso de tiempo y su eficacia y que, en tiempos venideros serán suaves playas, espero que los bordes afilados de los últimos sucesos de mi vida, se redondeen, se suavicen, se deshagan para que pueda caminar por ellos desde la memoria sin que produzcan heridas.
Avasallado, 1994