viernes, mayo 12, 2006

Esquela

Hoy me siento inmensamente frío.
Habito una niebla cerrada que ciega caminos
y aletarga el pulso de una sangre espesada.

Hoy me siento capaz de toda renuncia,
de cerrarme en mí y vivir de memoria,
de empezar el duelo y enterrar a los muertos
y escribir una esquela que podría ser ésta.

Tan sólo pierdo un paraíso en promesa
y qué es un paraíso para un alma en tormento
sino un estado inestable, un sueño en quimera
que alimenta la esperanza -con besos hoy fríos-
de salir de esta celda en la que me he convertido,
de alimentar con más leña esta inhóspita hoguera.

Hoy mis anhelos han perdido tu nombre.
Hoy, de nuevo, me temo a mí mismo.