domingo, diciembre 08, 2013

Por si vienes

Puede que vengas a leer a este antiguo cadáver. Si no me equivoco serán cinco años tangenciales, apenas rasantes.

Puede que no vengas porque hayas muerto (en alguna de las conjugaciones del sustantivo muerte) o puede que no vengas por reconocimiento.

Entre el silencio y la furia prefiero la calma, el enmohecimiento del vértigo sobre el colchón lleno de manchas por despreciar las sábanas. Tacto del nailon que cubre el helicoidal acero, tacto de la sangre seca de tu regla sobre el viejo colchón de espuma que encontramos en la calle. Algún grúmulo debió de instalarse en mis pulmones y me ahoga esporádicamente.

El colchón como antagonista de la vida. La punción como su antesala. Ya no voy a ningún entierro. Cuando me sienta morir intentaré esconderme.

jueves, junio 19, 2008

Tatuado

Para Mónica
Libres de tinta
escribo en tus poros
mis palabras
densas y,
a la vez,
ligeras
como se muere el viento
al rozar las olas
y volverse espuma.

Escribir un poema
que ande con tus piernas
que duerma con tus ojos
y con tu boca, coma
transpire por tus poros
y ría con tu risa
y se marche, despacio,
cuando me des la espalda

martes, octubre 24, 2006

La furia

Jamás pensé que me alegrara mantener una discusión, pero así ha sido. Después de un silencio de varias semanas hemos vuelto a hablar para mantener una discusión: uno no discute con quien sus actos le son indiferentes, uno no discute con alguien al que ha olvidado. No sé cómo acabará todo, puede que sea la última vez que hablemos, puede que no lo sea, eso nunca se sabe. Uno no se enamora tres veces en dos semanas, y menos aún, se lo dice a bocajarro a alguien que ha amado: eso sólo se hace en un estado de furia.

La furia ha sido bien recibida por mi parte, pero sé que también es un arma de doble filo: cuando se ama con pasión es fácil caer en un estado de furia que puede ser dificilmente reversible.

En cualquier caso, si acaba en un adiós, como todo parece indicar desde hace meses, ese adiós no habrá estado escrito por nadie que no seamos nosotros. El tiempo nos desvelará si algunos actos pasados han sido los últimos, o no lo han sido: el trabajo está en soportar esa incertidumbre sin denigrar el pasado.
Yo estoy dispuesto a conseguirlo.

miércoles, junio 14, 2006

¿Reencuentro?

Hoy, después de varias semanas, hemos intercambiado unas frases escritas, no hemos utilizado la voz, sólo las letras.
Me ha quedado una sensación agridulce, quizás sea que necesitamos más tiempo para recuperarnos, quizás sea que algo se ha roto definitivamente: demasiado pronto para sacar conclusiones, quizás no haya conclusiones que sacar.
Los actos dejan su poso en los sentimientos, como los metales pesados en el lecho de un río, pueden envenenar, agostar la vida, pueden causar heridas lentas de cicatrizar: carne arrancada que debe recomponerse, pero que deja huella aún cuando el dolor haya pasado.

Siempre me ha producido una extraña sensación acariciar mis cicatrices, tengo la impresión de que no estoy tocando mi carne: ni mi dedo cree que es mi carne ni mi carne mi dedo. Una mezcla entre aprensión y embeleso, un salir fuera de mí, pero muy próximo a mi frontera. Hablar contigo hoy me ha causado un sentimiento parecido, no eras vos pero tampoco eras otra.

jueves, mayo 18, 2006

Acorazada

Te leo y se me encogen las tripas mientras te imagino entre el amor desesperado y el odio como coraza, y tiendo a la desesperación... pero voy a intentar no caer en ella.

Si tú no sabes soportar la ausencia sin acorazarte en odio, yo espero lograrlo.

No acierto a discernir si tu lejania es huida o desprecio, en cualquier caso me apena que seas así.

lunes, mayo 15, 2006

Canción de cuna

Alguien me debe una canción de cuna. Fue una promesa que se fue postergando y que, al final, quedó incumplida. Nunca supe explicarle lo que para mí significaba. Casi nunca las palabras resultan suficientemente elocuentes en las despedidas.
Ahora somos dos seres rehenes de un dolor compartido.

viernes, mayo 12, 2006

Esquela

Hoy me siento inmensamente frío.
Habito una niebla cerrada que ciega caminos
y aletarga el pulso de una sangre espesada.

Hoy me siento capaz de toda renuncia,
de cerrarme en mí y vivir de memoria,
de empezar el duelo y enterrar a los muertos
y escribir una esquela que podría ser ésta.

Tan sólo pierdo un paraíso en promesa
y qué es un paraíso para un alma en tormento
sino un estado inestable, un sueño en quimera
que alimenta la esperanza -con besos hoy fríos-
de salir de esta celda en la que me he convertido,
de alimentar con más leña esta inhóspita hoguera.

Hoy mis anhelos han perdido tu nombre.
Hoy, de nuevo, me temo a mí mismo.

martes, mayo 09, 2006

Algo de suerte

Intento sobreponerme a la ansiedad, pero no me resulta fácil en absoluto. Te he escrito un poema precioso y lo he publicado en el blog: sé que te ha conmovido. También te he escrito un correo precioso y también se que te habrá humedecido los ojos. Pero sé que no te vas a conectar; a los sumo me responderás con un escueto “te amo, te dejo mis besos”.
He de tener paciencia, las circunstancias son las que son y estas semanas no deja de llover ausencia: acabará por inundarnos. Quizás vengan tiempos mejores, en eso confío; también en tus certezas que te dictan tus ancestros. Todo se ha ido complicando. La experiencia ayuda, pero es necesario algo de suerte.

viernes, mayo 05, 2006

Carta no enviada a fecha de hoy

Siento que la lejanía es el atributo predominante en nuestra relación últimamente. Ya casi empieza a darme vergüenza que nos veamos. No entiendo tu comportamiento pero lo respeto, aunque creo que tendrá consecuencias también en el mío. No lo deseo, pero me va minando poco a poco esta incomunicación que a mis ojos resulta innecesaria.

Estás de duelo en un duelo prematuro y que, probablemente, provoque que sea causa de su propia causa, que se genere y se automantenga sacando la energía de nuestras almas.
Me duele que sometas nuestro amor a un blog donde somos conocidos y me duelen los comentarios que tus asiduos hacen y me duelen tus respuestas. Me duelen demasiadas cosas, por eso yo he abierto este otro, sin relación alguna con nosotros, para expresar lo que siento sin ese escrutinio público, al que, como un peregrino ciego, me veo impelido cada vez que publicas. A veces he pensado en no leerlo, pero me parece un acto de cobardía. Y la cobardía acabaría con nosotros.

jueves, mayo 04, 2006

Supuración

La vida le supura
a un poeta enfermo
que ya desde muy niño
enfermó de viejo.

jueves, abril 27, 2006

De acantilados y playas

Pequeños impactos que minan la esperanza. Sucesos que de una forma imprecisa cargan este día de colores grises, de sombras melancólicas. Lejos quedan demasiadas cosas, demasiados recuerdos que causan una indecisión a la hora de valorar nuestro pasado, que lo revisten de fragmentos cambiantes de dichas y tristezas. Recuerdos que, en algunos casos, alimentan la vanidad pero que desalientan en el seguir caminando precisamente por la belleza que guardan. Aquí, sentado frente al mar, viendo estos acantilados que desafían el paso de tiempo y su eficacia y que, en tiempos venideros serán suaves playas, espero que los bordes afilados de los últimos sucesos de mi vida, se redondeen, se suavicen, se deshagan para que pueda caminar por ellos desde la memoria sin que produzcan heridas.
Avasallado, 1994

Riff-Raff

Una tarde solitaria de hace años, como muchas otras, decidí ir al cine a ver el estreno de "Riff-Raff" de Ken Loach. El protagonista se enamora de una mujer sin saber que es una yonqui. Él, por motivos personales, tiene un odio visceral a los yonquis. Cuando se da cuenta de la dependencia de su amada le espeta algo parecido a esto: “Podías haber muerto o podías ser yonqui. Mala suerte” y la abandona sin más contemplaciones, dando la historia por zanjada. Esta actitud me dejó helado y me pregunté si yo sería capaz de dar por zanjado un amor profundo por algún motivo como ése.

De momento la respuesta ha sido no. Veremos por cuánto tiempo.

domingo, abril 23, 2006

Llamadas

Si tuviese el valor
-quizás la libertad-
de llamar a las personas
con las que sueño alguna noche
y decidles, una a una:
“hola, hoy he soñado contigo”
quizás la vida sería más difícil,

pero tendría un momento de calma.

viernes, abril 21, 2006

Azaroso

Lo que ustedes digieren
yo sólo lo vomito.

Pero el vómito es impredecible
y lo impredecible
acaba sorprendiendo.

Las raíces del infierno

Ya no le bastaba con echar un polvo;
el peso del hastío podía sentirse sobre su cabeza,
la agachaba,
lo reducía a una circunstancia.

Misericordia

Profundas heridas
objetivo de piadosas miradas
de transeúntes benévolos.
La sordidez de la miseria prevalece
como valor absoluto.