Por si vienes
Puede que no vengas porque hayas muerto (en alguna de las conjugaciones del sustantivo muerte) o puede que no vengas por reconocimiento.
Entre el silencio y la furia prefiero la calma, el enmohecimiento del vértigo sobre el colchón lleno de manchas por despreciar las sábanas. Tacto del nailon que cubre el helicoidal acero, tacto de la sangre seca de tu regla sobre el viejo colchón de espuma que encontramos en la calle. Algún grúmulo debió de instalarse en mis pulmones y me ahoga esporádicamente.
El colchón como antagonista de la vida. La punción como su antesala. Ya no voy a ningún entierro. Cuando me sienta morir intentaré esconderme.